Romero el Madero

Con cara de perro y vestido de azul
con su camisita y su canesú,
se siente orgulloso de colaborar
con esta sociedad.

Desde pequeño empezó a alucinar
soñaba con ser como Starsky o Hutch,
los polis de peli le hacían flipar
una barbaridad.

Romero el madero ha quedado en el bar
con toda la pasma de la ciudad,
bebiendo y fumando no paran de hablar
de su virilidad.

Hablan de orden, justicia y ley,
de negros, de jonkies, de putas, de gays,
de cómo maltratan a la sociedad
robando libertad.

A Romero el madero le hace ilusión
mañana le toca manifestación,
saca su porra y comienza a cargar
y luego, riendo, lo cuenta en el bar.
[¡Equilicua!]

La la ra la la la la, La la ra la la la la, La la ra la la la la,
La la ra la la la la, La la ra la la la la, La la ra la la la la,
La la ra la la la la, La la ra la la la la...

Al tío Romero le gusta sentir
su porra estrellada contra una nariz
si corre la sangre se siente muy bien,
cumple con su deber.

No le importó y nunca quiso saber
por qué protestaba la mani de ayer,
su pobre cerebro no puede pensar
es un profesional.

Romero el madero se queda flipao
cuando en una mani se siente atrapao,
de pronto una dura bota militar ¡zas!
golpea su rostro con brutalidad.

La la ra la la la la, La la ra la la la la, La la ra la la la la,
La la ra la la la la, La la ra la la la la, La la ra la la la la,
La la ra la la la la...

Donde las toman las dan.

Romero el madero,
Romero el madero,
Cerebro de acero.